miércoles, 20 de abril de 2016

Wild Cow Girl

Fashion Tutirials
Wild Cow Girl
20 de abril de 2016


Difícilmente una chica puede hacer que un look ultra masculino roce en agraciado. Muy pocas pueden. Por ello hay outfits que, además de tener ese carácter dominante en rebeldía de quien lo lleva, también posea una fuerte tendencia tomboy, que a pesar de ello te hace mirarla otra vez porque sencillamente sigue siendo atractivo a tus ojos. Celebramos eso, porque muy pocas saben hacerlo. Un conjunto que una de nuestras creadoras ha combinado para llevar al trabajo, aunque seguramente tú omitirías el sobrero; pero, que en este caso, brinda mucha personalidad al look.


¿Por qué nos gusta? Por su dominante estética masculina que la camisa de leñador da al outfit. Mientras que su patrón lineal que borra todo vestigio de la figura de nuestra chica, fortaleciendo el estilo tomboy que ella intenta trasmitir. Además, su rasgo rebelde que los detalles de dan, es otra de las razones por las cuales te podría gustar; representado por la tendencia Wild West. Y, ¿a quién no le gusta la paleta de colores? Dominado por el naranja de la camisa, acompañado del azul de los pantalones y el negro de los botines y sombrero.




¿Cómo lo hizo? Bueno, es muy obvio que el objetivo central del outfit es la camia leñador -Zara- de color naranja, que además tiene coderas… ¿Quién podría no amar eso? Lo único que le ayuda es tener el cabello largo, por lo no te es indiferente la gracia de la chica que lo lleva; que, además, cuida al detalles su look, llevando un collar babero dorado que resalta sobre la camisa.  


¿De verdad Wild West? ¡Claro! Mientras que el blue jean -Zara- es la pieza que le da el carácter casual. El sombrero -Comercio Español-, y los botines Chelsea -Comercio Internacional-, ambos negros, dan ese carácter wild que te atraerá.

Unas gafas marrones redondas –Balú Accesorios, son el último atisbo a estilo wild que nuestra chica da a su look, junto con su reloj de correa de cuero marrón pardo -Casio-.

Esperamos os sirva de ayuda
¡Hasta una próxima entrega!


De LB
@fashionlb_ve      


domingo, 17 de abril de 2016

Diana Vreeland, y de las jefas editoriales

Fotografiada por Dalh-Wolfe
The Woman
Diana Vreeland, y de las jefas editoriales
Una personalidad única en su década, que el mecenazgo sabrá apreciar verdaderamente


“El diablo viste a la moda” creó una imagen un tanto tiránica para nuestra generación, de las mujeres que lideran las publicaciones de moda y estilos de vida. Porque seguro, cuando te diga: ella fue editora de moda y jefa editorial, pensarás: “Aff, una dictadora en su trabajo”.  Bueno, la verdad es que tampoco te contaremos la historia de una mujer sencilla, por lo tanto, en ciertas ocasiones tacharás de absurdas ciertas decisiones que tomó en su vida. Pero, ¡por supuesto! No por nada llegó hasta donde llegó: Harper’s Bazaar y Vogue.

Ta hablamos una mujer que dio los rasgos característicos de la personalidad que debe ocupar el puesto de Editora de Moda en cualquier revista de esta índole. Es Diana Vreeland, la primera en darle a este cargo una identidad singular, y que por lo tanto definió el trabajo que hoy en día se sigue en estas publicaciones. Un puesto que hasta entonces era ocupado por chicas de sociedad que vestían a otras chicas de sociedad. Convirtiendo a las revista en un espectáculo en lugar de una guía de consejos.

El mecenazgo y las revistas de moda vieron por primera vez su potencial juntos. Ella los encaminó y les dio carácter a los editoriales de moda. El recato y la economía no eran factores de importancia para las producciones de esta mujer, que le brindaron un nuevo rostro a las revistas de moda, que en aquella época, fueron muy aplaudidas y que hoy en día siguen el mismo patrón, para ofrecer opiniones un tanto transgresoras y mediáticas a la hora de vestir.

Fue editora de moda de Harper’s Bazaar entre 1937 y 1962 y directora de Vogue de 1963 a 1971. Pero esto no nos da una idea de su trascendencia. Original y fantasiosa, ella sentó las bases de un cargo que hoy suscita respeto por su capacidad de influencia y poder, pero que nadie ejercer como ella. Pero ese es el problema con esta mujer, porque tratar de desentrañar el misterio de su vida es como un cubo de colores Alfred Hickethier. Ni si quiera lo han logrado antes los incontables perfiles y biografías publicadas sobre ella. Pero, ¡es que ni siquiera la suya, de su propia autoría!

Uno solo puede pensar en siete u ocho mujeres realmente originales. En América hemos tenido muy pocas. Emily Dickinson fue una. Pero Mrs.Vreeland es una mujer extraordinariamente original. Ha contribuido más que nadie al gusto de las mujeres americanas en la forma en que visten, se mueven y piensan. Es un genio. Pero la clase de genio que muy poca gente reconocerá”, aseguraba Truman Capote de forma poco profética.

De la personalidad
Nació en París, Francia, en la  avenida de Bois-de-Boulogne -antes de la I Guerra Mundial, conocida como Avenue Foch-; el 29 de julio de 1903, con el nombre de Diana Dalziel. Sus padres eran la socialite americana Emily Key Hoffman y el británico corredor de bolsa, Frederick Young Dalziel. Su madre era descendiente del hermano de George Washington como su primo Francis Scott Kay. También era prima lejana del escritor y socialite Pauline de Rothschild.

Su infancia estuvo cargada del desprecio que su madre repetidas veces le expresó. Nunca tuvieron una buena relación. “No nos caíamos muy bien. Ella era muy guapa. Un día me dijo: ‘Es una pena que tengas una hermana tan guapa y que tú seas tan extremadamente fea’”, escribió para el libro de la periodista Judith Thurman, The eye has to travel (Abrams). Lo que le acarreó un fuerte complejo para el resto de su vida, por su peculiar rostro. Pero, lo que podría haber supuesto un obstáculo en su personalidad, finalmente se convirtió en su mejor rasgo; que lejos de minar su confianza, la empujó a forjar un carácter único e irrepetible.

Con el estallido de la I Guerra Mundial, la familia de Diana se trasladó a vivir a Nueva York donde la pequeña empezó a estudiar danza y a disfrutar de una vida disipada. Unos 10 años después de su llegada a los Estados Unidos, cuando Diana acababa de traspasar la veintena, se casaba con un banquero, Thomas Reed Vreeland, con el que tuvo dos hijos y una relación que duraría hasta la muerte de él. Llevaron la clase de existencia, entre Europa y EE UU, que retrató Scott Fitzgerald. Tuvieron una larga luna de miel viajando por toda Europa.


En un principio intercalaban sus vidas entre Nueva York, París y Londres, en donde la nueva señora Vreeland dedicaba su tiempo a la danza hasta que abrió un negocio de lencería, la cual se hizo de clientas tan exclusivas como Wallis Simpson. En aquellos años, Diana empezó a conocer los embrollos del mundo de la moda y a conocer a nombres clave del sector como a la todopoderosa Coco Chanel con la que coincidió en sus constantes viajes a París.

Con 30 años y 2 hijos, volvió a NY. Los Vreeland no eran ricos, pero habían mantenido un ritmo de vida palpitante en Londres, donde se beneficiaban de un dólar fuerte y de los descuentos que Chanel hacía a Diana, cuando viajaba a París. Es decir, hicieron buenas finanzas. Así que cuando llegaron al corazón del comercio de Estados Unidos, los señores esposos mantuvieron el mismo estilo de vida bastante lujoso y asistiendo grandes fiestas.


La nieve en Bazaar
Entonces, fue a finales de la década de 1930 cuando Carmel Snow atisbó un fenómeno en la pista de baile del Hotel St. Regis. En una de las muchas fiestas a las que acudía Diana, ella estaba bailando en el centro con un rompedor outfit y las mejillas encendidas en maquillaje rojo. Su estilo personal llamó la atención de la editora de la revista de moda Harper’s Bazaar. Carmel instó a Diana a trabajar con ella como editora de moda de la revista. La primera aportación de Vreeland a la publicación fue una hilarante columna desde la que dictaba divertidas propuestas unas veces, y lanzaba atrevidos retos las otras. La columna se llamó Why don’t you?, una interrogación que se convirtió en una fantástica forma de zarandear remilgos sociales anclados en la tradición.

Esta columna era un reflejo de la mente anárquica e inventiva de Vreeland. Algo que, no sólo se notaba en su aspecto, si no también en su forma de hablar. Christopher Hemphill calificaba su discurso de rococó: “Su voz casi te permite ver las cursivas cuando habla, pero su elección de vocablos es todavía más atractiva”. “Como un poeta, da la impresión de inventarse su propia sintaxis”, escribió Jonathan Lieberson. “La fuente de esa poesía era un exagerado horror a lo prosaico, seña de identidad de una sacerdotisa de la moda”, asegura Judith Thurman.

Y mientras algunos la calificaban de excesiva en sus demandas para trabajar, otros las defendieron, como el fotógrafo Richard Avedon, quien la describía de forma más compleja: “Lo que presentaba no era lo que era. Prefería ser percibida como frívola. Trabajaba como un perro, pero no quería que se supiera. Vivió para la imaginación, regida por la disciplina, y creó una profesión nueva. Vreeland inventó la editora de moda. Antes eran señoras de sociedad que les ponían sombreros a otras como ellas”.

Los 25 años que estuvo en el cargo le permitieron formar las directrices para un cargo que, hasta entonces, había sido realizado por chicas de sociedad que vestían otras chicas iguales a ellas. En cambio, Vreeland inventó desde cero una nueva profesión, insuflando creatividad con su ojo especialmente dotado para descubrir el talento.

Vreeland y Avedon
Forman parte de la leyenda de Diana Vreeland sus costosas producciones. No había cabida para la mediocridad. Las sesiones en las que intervenía Diana brillaban con luz nueva, con un poder mágico. Richard Avedon fue llamado a trabajar con Vreeland por mediación de Carmel Snow. El fotógrafo se batió en retirada tras el primer encontronazo con Diana, pero  el empeño de Snow hizo que repitieran. El tándem “directora creativa - fotógrafo” terminó siendo un sólido binomio de creatividad sin precedentes.

El período en el que Diana trabajó para Harper’s Bazaar coincidió también con un momento personal de lo más intenso. Reed tuvo que abandonar Nueva York e instalarse en Canadá; la Segunda Guerra Mundial impuso una mudanza forzosa. Diana se quedó en NY manteniendo su cargo de editora de moda al frente de la publicación

Vreeland junto a Andy Warhol.

¡Adiós Harper!
Sin embargo, a pesar de su éxito y de haberse convertido en asesora de moda de personajes tan destacados como Jackeline Kennedy, cuando se buscó sustituta para Carmel Show, su nombre no apareció como candidata. Así empezó su desencuentro con la revista a la que había dotado de una identidad única de la mano de Avedon o Man Ray. Y sin dudarlo un segundo, Diana empezó a trabajar como directora de otra gran cabecera del mundo de la moda. Sam Newhouse había adquirido recientemente la editorial Condé Nast, le faltaba una directora para Vogue, y la contrató.

En 1963, Vreeland deja Harper’s Bazaar para dirigir Vogue. Esta era un publicación que hasta entonces carecía de importancia, pero Diana le dio el prestigio y el empuje que necesitaba para convertirse en uno de los principales referentes del sector. Supo incorporar los cambios de los años 60’s. Mick Jagger, Anjelica Huston, Twiggy o Ve­rushka encarnaron su alegato por la belleza de lo diferente. Adoraba y veneraba cada pequeña muestra de irreverencia, cada bocanada de aire fresco. Su trabajo viró en un producto mucho más exquisito, y también más costoso.

Se convirtió en el arquetipo y estereotipo de una editora de moda”, escribe el diseñador Marc Jacobs en el prólogo de Allure. “Nadie ha sido como ella. Ha habido personalidades fuertes, pero no ha habido otra Diana Vreeland. Anna Wintour es igual de poderosa, si no más poderosa. Pero es diferente. El espíritu de descubrimiento y la celebración de lo singular y nuevo es lo que hace a una gran editora. Mrs. Vreeland fue pionera en esa clase de acercamiento”.

Con la llegada de los años 70’s, debido a los gastos -tan extraordinarios como su imaginación- y a una nueva consumidora, Vogue despidió a Vreeland. Entonces fue remplazada por su asistente, Grace Mirabella, quien pintó de beige su oficina roja.

Pero si por algo fue importante el período que abarcó su estancia en Vogue, fue por haberla golpeado profundamente con la muerte de Reed -su esposo-. La carismática editora vio menguar su pasión y su arrojo.


Reinventándose
Una vez más, Diana no se amedrentó y reconvirtió su carrera como consultora del Costume Institute del Museo Metropolitano de Nueva York, puesto en el que permaneció hasta poco antes de su muerte. Aquí, fue su abogado, Peter Tufo, quien intercedió por ella ante Ashton Hawkins, el consejero del Museo.

Entre los años 1971 y 1989, durante los cuales trabajó para este museo, Diana organizó exposiciones que atrajeron un número insólito de visitantes.

Diana Vreeland falleció rodeada de sus familiares y amigos más íntimos el 2 de agosto de 1989.



No aprendes moda. Tienes que llevarla en la sangre. Yo nunca veo otra cosa que un perfectamente maravilloso mundo de moda a mi alrededor”, dijo en The New York Times en 1984. Aunque ninguna de sus citas como esta: “Un vestido nuevo no te conduce a ninguna parte. Lo que importa es la vida que llevas con ese vestido”.



Documental: The eye has to travel.

Si quieres conocer más sobre sus trabajos, visita su página oficial donde se pueden visualizar su más notorios trabajos y personalidades:

De MB
@LidRogue

jueves, 7 de abril de 2016

Festival Look Hipster

Fashion Tutirials
Festival Look Hipster
07 de abril de 2016-03-23


Una forma de sentirse fresca en un festival es que optes por un short. Nunca sabrás que tanta gente podría ir, ni que tan buena será la ventilación del lugar -si es que será cerrado-, entonces, ¿por qué no evitar sufrir por el calor?. Aquí tenemos este look de inspiración Hipster, que una de nuestras creadoras ha combinado para ir a un festival. Claro, este look tiene una paleta de color oscura. Podría implicar un poco de calor, así que mejor asúmela con un Short. Después de todo, es el centro de atención: Tus piernas.

¿Por qué nos gusta? Por su carácter rebelde, que manifiesta en sus detalles. Dos piezas son las claves para de decir: Soy diferente. Y las otras son la base para recordar que nunca se debe de olvidar la elegancia... o mejor dicho, el buen gusto.

¿Cómo lo hizo? Un short es la base para dar protagonismo al resto de los detalles. Además, es la prenda con más puntos por su utilidad para la ocasión. Este short permitirá que la franela de algodón negro con estampado del concierto de Incubus 2008, tener un protagonismo que con los accesorios adecuados es potenciado. Si no, pregúntate si el outfit, ¿se vería igual sin el sombrero? ¿Cierto, que no? 





¿Hipster por qué? Bueno, la verdad es que clasificarlo en esta tendencia, se debe a que los notines Chelsea y la fedora de la ala ancha tiene un carácter mood atemporales, que los conocedores sabría apreciar. Para completa, esas gafas redondas -Balú Accesorios- terminan de completar el look.

Un reloj -Casio- de correa marrón pardo y un make up al natural  son el guiño final para la ocasión.


Esperamos os sirva de ayuda
¡Hasta una próxima entrega!


De LB

@fashionlb_ve      

lunes, 4 de abril de 2016

Pansexual… ¿Y eso con qué se come?

ACTUALIDAD
Pansexual… ¿Y eso con qué se come?
De corrientes de pensamiento, a condición psicológica


Etiquetas, etiquetas y más etiquetas. Desde que el hombre pronunció la primera palabra, quiso ponerle un sustantivo a todo. Tal vez allí radica el problema. ¿Te imaginas un mundo en el que el hombre sólo se preocupe por ser, por existir? La verdad es que muchos fundamentalistas son los que está dañando la forma en que vemos la vida, y esto es algo que viene de muchos siglos de siglos, en siglos… amén. Ahora bien, ¿te imaginas que en lugar de concentrar tu energía viendo como clasificar las cosas, sólo tengas que entender su esencia? El amor no es la comprensión entre dos seres que se pueden amar indistintamente de qué son o cómo son.

Pongámoslo así,  el hombre nace, aprende a vivir, encuentra una función en su vida… un propósito, y luego de lograrlo, muere. En el proceso hará conexiones que marcaran su vida y la de otros. Pero algunos sólo es necesario el amor, aquel que se consigue con un individuo con el que siente una genuina atracción. Un sentimiento que para algunos podría incluso resultar indistinto al sexo o el género. Aquí es donde entra el nombre de: Pansexualidad, un neologismo que proviene del prefijo griego pan-, que significa "todo". Este término se refiere a las personas que se sienten atraídas por cualquier persona indistintamente de si es hombre, mujer, transgénero, hétero, gay o hermafrodita.
La verdad es que este término viene repitiéndose cada vez más, si no te lo parece, tal vez podría ayudarte a recordar que Samantha, personaje de Sex and the City, propone la pansexualidad como “la sexualidad del nuevo milenio“, haciendo referencia a que ella misma puede serlo.


Procesando el cambio
Las etiquetas hoy en día forman parte fundamental para la sociedad, etiquetas para denominar religiones, corrientes de pensamientos, y lo más notorio: sexualidad. La verdad es que la Pansexualidad, más que una condición es una corriente de pensamiento. Bueno, yo lo veo así, porque más allá de que de que sea un instinto natural o no, el deseo sexual; el sentimiento es algo más consiente que mecánico en el humano. Entonces, una persona que asegura que puede amar más allá del sexo o género del otro, identificando su esencia, realmente está hablando de una fuerza mayor, amor.

La verdad es que negar quién eres y cómo eres es algo muy difícil para cualquier individuo, por ello en este nuevo milenio, lleno de análisis y de investigación, la aceptación de los cambios que la sociedad está teniendo, viene produciendo una permutación para que cada ser pueda vivir en paz con lo que lleva dentro de su ser.

Viéndolo en perspectiva, si eres hombre o mujer, gay o heterosexual, transgénero o hermafrodita, lo importante es que eres un ser humano, que piensa y existe, pero que sobre todo: siente.


Conceptualizando
El mundo está plagado de orientaciones sexuales que siguen siendo tabú, y esto es en el mejor de los casos. Sin embargo, el hecho de que en muchas culturas empiece a reconocerse la libertad de los individuos para sentirse atraídos por quien quieran, no significa que todas estas orientaciones que están saliendo a la luz por igual reciban la misma atención. Para darse cuenta de ello, basta con ver cuánta gente está familiarizada con el concepto de pansexualidad.

Tal vez esto se deba a que es un término que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). Pero para que quede bien en claro, el concepto, de todas formas, se emplea para calificar a la persona que se siente atraída sexualmente por otros individuos más allá de su género. Esto quiere decir que un sujeto pansexual puede entablar relaciones románticas con mujeres, hombres, transexuales, intersexuales o hermafroditas, etc.

La legisladora estadounidense Mary González, representante del estado de Texas, es una de las pocas personalidades públicas que se autodefinen como pansexuales. De acuerdo a esta mujer, la clasificación binaria hombre/mujer no le resulta importante ya que la identidad de género no es aquello que “define” su atracción por otro ser humano, según comentó en declaraciones publicadas por Huffington Post.


Una persona Pansexual
Empecemos por lo fácil: partir de un tipo de orientación sexual poco hegemónica para definir una orientación sexual aún menos hegemónica. Tomemos como ejemplo la homosexualidad.

Sea coincidencia o no, la homosexualidad también se fundamenta en una distinción entre dos sexos, como lo hace su contra puesto: la heterosexualidad. Tanto unos como otros dividen a la sociedad en sexos para determinar cuál es el que es potencialmente atrayente.

Las personas pansexuales, sin embargo, no tienen en cuenta la variable "sexo", o al menos así lo sienten al atender a los criterios por los que se sienten atraídas por una u otra persona. Eso significa que, aunque una mujer pansexual puede encontrar atrayente a otra mujer, no pueden describirse sus preferencias colocándola en una escala con los extremos “mayor tendencia hacia la heterosexualidad” o “mayor tendencia hacia la homosexualidad”, porque rechaza la distinción entre hombre y mujer que da sentido a esa herramienta de medición.

Encontrarás entonces, que esta orientación sexual difícilmente podrá tener alguna especia de parámetros para medir su tendencia. Ellos no entienden de género.

Datos curiosos:
-También es llamada trisexualidad u omnisexualidad.
-Hay personas que se definen como pansexuales por el simple hecho de que pueden sentirse atraídas a nivel amoroso por individuos de un tipo o género. Y es que en ese caso lo que valoran es su forma de ser, el carisma que tengan o la belleza interior que posean.
De MB
@LidRogue

sábado, 2 de abril de 2016

La fiebre Fringe

Tendencies
La fiebre Fringe
Flecos que te harán perder la cabeza

Si hay una tendencia que pisa fuerte esta temporada, lo son los Flecos. Las pasarelas y campañas se llenaron de ellos, siendo una característica común de varias marcas y diseñadores. Se aplican para todo tipo de prendas: chaquetas, abrigos, vestidos, camisas, pantalones, faldas, calzado y bolsos.

Las pasarelas de primavera resaltan elementos que nacen en lo bohemio y evolucionan para un toque moderno. Entre lo que más sobresale podemos encontrar el fringe (flecos).

Proenza Schouler y Marco de Vincenzo son los diseñadores que destacaron en su uso, con las pasarelas Pret-a-Porter de la temporada Primavera/Verano 2015. Vogue, en su publicación latinoamericana de marzo 2015 nos dice:

“A escasas horas de terminar el último desfile primavera-verano 2015 de la Semana de la Moda en París -celebrado en octubre 2014- la alarmas se desataron por toda la web: Fashion Alert: Fringe Trend. El anuncio no pudo ser más excitante. ¿Qué esconde ese vaivén de flecos que tanto fascinó a las capitales de la moda? Todo comenzó en el pre-fall del año pasado. El look navajo y bohemio estrechó la mano de las cowgirls que Karl Lagerfeld puso en el ruedo -literalmente- en su desfile Chanel Métiers d’Art Paris-Dallas. Entre faldas, ponchos y maxi abrigos se deja ver el libre balancear flequillos en ante y plumas que marcaban el inicio de una potencial tendencia.”
Proenza Schouler

Marco de Vincenzo


Los flecos tienen su origen en el lejano oeste cuando los usaban a diario en sombreros, pantalones, botas y chaquetas de cuero. En los años 20 tuvieron su pico de protagonismo en la época del Charleston, cuando la sensación del momento era usar vestidos con flecos que se movían al ritmo del  baile. La verdad es que el uso de estos adornos en la moda del siglo pasado obedeció a una cuestión de recato, momento en el que aparecen mujeres que figuran como emblemas de libertad y coquetería de los 20: las flappers.
La antipatía que la sociedad de aquella época mostraba al mundo una nueva rebeldía producto del tráfico ilegal de licor en Norte America, gracias a la Ley que prohibía el consumo del mismo. Entonces las mujeres siguieron la corriente que sea venía viendo, y empezaron a fumar en público y permitirse ser independientes.

Más tarde, los flecos tomaron fuerza también en el boom de la moda hippie.

La construcción es variada, la textura y el grosor van desde el más delgado -que hace ver como si uno flotara al caminar- al más grueso -como remplazo de paletones-.

“La constante creatividad que alimenta al mundo de la moda llevó a nutrirse de otras fuentes. Del western tomamos el cuero en prendas de marcada estampa masculina, el mismo que se vendría a complementar del referente clásico de las flappers, acentuado con la estética tribal que reina constantemente en el periodo primaveral e incluso el grunge, que hace su aportación con mucho movimiento. Y es que cuando se trata de reinventar el modo de vestir, la industria de la moda encuentra diversas ecuaciones para jamás dejarnos de sorprender.” –Vogue.es

Bien dicen que cuando crees que todo estaba visto, algo nuevo emerge. Es así como el frenesí fringe hace su majestuoso arribo.

Importante: Los flecos generan un gran foco de atención donde los lleves, por esto te recomiendo usarlo en prendas donde queremos resaltar nuestra figura.

Y como te contaba al principio, la tendencia fringe llega a todo tipo de prendas, convirtiéndose  en un must-have para nuestro armario. Los accesorios son de los principales productos en los que puedes ver la tendencia aplicada. Las fringe bag, son el hit de la temporada, ya que completa tu look con mucha personalidad.
Si no que lo diga Kendall, con este hermoso bolso de flecos en color nude. 
Fuentes: Vivalamodablog.com.ar y Vogue.es.
De: MB @LidROgue